Antes del despertar
Phaion, la ciudad de los mil puentes, el corazón palpitante de la Costa del Comercio. Sus canales reflejan las luces de los faroles de aceite de sirena, y sus muelles nunca duermen. Hoy, las campanas de la catedral de San Uldrik no repican por el comercio, sino por la gloria: el nuevo zepelín del gremio de aeronautas, “La dama”, está listo para su viaje inaugural. Una joya de madera de ébano, bronce y seda de araña, capaz de surcar los vientos más altos. Las familias nobles, los mercaderes más ricos y algunos invitados especiales de tierras lejanas han recibido un pergamino con el sello de la casa gobernante.
Vosotros, por razones muy diversas, estáis entre esos privilegiados. Quizá vuestro nombre ha llegado a oídos del príncipe por algún servicio, quizá habéis pagado un alto precio por un asiento, o tal vez simplemente estáis en el lugar adecuado en el momento adecuado. Lo cierto es que las casualidades no existen, y el destino os ha reunido en la misma mesa, la número siete, junto a una ventana desde la que se divisa todo el puerto. Los camareros sirven vino de las colinas de Gabriel y pasteles de miel, mientras el zepelín se eleva con suavidad. Fuera, Phaion se encoge; dentro, el bullicio de la fiesta os envuelve. La música de una orquesta de cuerdas y flautas compite con el rumor de los motores de cristal. Por ahora, sois solo extraños en una misma mesa, pero el viaje apenas comienza… y el destino, como siempre, tiene sus propios planes.